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Érase una vez un rey que tenía tres hijas de las que estaba muy orgulloso, y un día
quiso saber cual de ellas lo quería más.
Llamó a su hija mayor y le preguntó:
-Hija querida ¿ tú cuánto me quieres?
La hija extrañada lo mira y le echa los brazos al cuello y le dice…
-Yo te quiero más que a mi vida
El padre se siente muy orgulloso la despide con un beso y llama a la segunda hija a la
que hace la misma pregunta. Y ésta sin dudar ni un momento, le contesta.
-Te quiero más que a mi corazón
El padre muy satisfecho, le da un sonoro beso y llama a su hija pequeña y se esponja
de orgullo cuando la tiene ante él, así que le dice
-Tesoro y tú ¿cuánto me quieres?
La hija lo mira y le dice:
-Yo te quiero más que a la sal y al agua
El padre se indigna y le dice
-¡Mala hija tu no me quieres!, Guardias, guardias, llevaos a esta indigna hija al bosque
cargada con un saco de sal bien mojada y dejarla allí que las fieras la devoren.
Así lo hicieron y la princesa salió de palacio.
Todos los servidores de palacio quedaron muy tristes porque era muy querida por
todos, y el soldado que la llevaba, cuando nadie los podía ver la quito el saco y la dejó cerca del palacio del rey mas cercano.
-Princesa, no puedo hacer mas, busque trabajo y no nos olvide.
La princesa llego a palacio y pidió trabajo y, haciendo lo que le mandaban, fue pasando
el tiempo.
Un día, el príncipe salió de cacería y al llegar a una fuente vio a la joven mas guapa que
nunca en su vida había visto y se enamoró de ella.
Habló con sus padres y como ellos querían que fuera feliz prepararon la boda y a ella
fue invitada su familia ya que reinaba en el reino vecino.
A su prometido y a los padres les explico lo que había pasado con su padre.
Cuando su padre estaba en el banquete se quejaba de lo mala que estaba la comida y
los demás comensales decían, que era estupenda y se la daban a probar
-¿Y por que a mi esta porquería? Por favor, tráigame agua.
-No se le puede traer
-¿Por qué?
-Órdenes de los príncipes
-Pues llévenme ante quien le dio esa orden
Y así lo hicieron. Y cuando vio a su hija se tiro al suelo de rodillas, pidiéndole perdón.
La hija lo levanto y lo presento a todos diciéndole
-Papá cuando te dije que te quería como a la sal y al agua fue por que sin ellos no hay
vida. Para mí eso es lo más grande
Y cuento contado se ha acabado, corre sillas corre coches buenos días y buenas
noches |
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LA SAL Y EL AGUA
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relatado por: María Pérez
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La sal y el agua
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